CIENCIA, CONCIENCIA Y MASA CRITICA

Publicado: 12/11/2013 en Ciencia y Espiritualidad
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     “La ciencia de hoy afirma que todo lo que existe “está unido” a través de algo parecido a una sutil red o tela de araña, que conforma un campo de energía. Este campo energético es un campo inteligente que responde a las emociones humanas.

     Para comunicarnos y sintonizar con esa fuerza de la creación, es preciso concentrarnos en sentir lo que deseamos materializar; sentirlo como si esa realidad pretendida ya se hubiese producido, y desde ese convencimiento experimentar las emociones que el deseo realizado nos produce. Así, en esta forma, el “campo energético” responderá en consecuencia a la emoción expresada.”    (1) Esta entrada se basa en los trabajos de diversos investigadores, pero sobre todo en las conferencias y textos de Gregg Braden. 

     Concentracion-de-energia-cosmica¿No es maravilloso saber, que todo cuanto ocurre en nuestras vidas, desde la sanación del cuerpo hasta la paz en el mundo, no es otra cosa sino lo que reflejamos de nosotros a ese campo de energía? ¿Y también, comprender que tenemos a nuestra disposición el poder de dialogar con el Universo para que éste responda a nuestras demandas?. En la actualidad, se están descubriendo evidencias científicas que sugieren que así es precisamente como funciona el Mundo.

      El mundo es, realmente, la proyección material y física de nuestras emociones y pensamientos, de las creencias que tenemos, de los deseos que albergamos. También, dentro de ello, de nuestros odios, temores.  

      El físico John Wheeler denomina a esta concepción de la realidad el “Universo Participativo”. Wheeler sostiene que el universo es el resultado de lo que hacemos en nuestra vida, que somos nosotros quienes damos forma y recreamos continuamente el universo con nuestra conciencia.            Él ha verificado repetidas veces en sus investigaciones, cómo cada vez que observamos esa partícula esencial de la existencia, se ejecuta esa conciencia creadora nuestra, modificando y construyendo algo más de lo que antes se podía ver.  (2 )Wheeler, John Archibald (1994). Un viaje por la gravedad y el espacio-tiempo. Alianza Editorial

     La idea de la “interconexión de todo” y del “campo de energía” es tan nueva en la ciencia que aún no se ha puesto un nombre en común. Investigadores como Karl Pribam lo llaman “El Holograma Cuántico”, Edgar Mitchell lo nomina “La Mente de la Naturaleza”, y otros, como por ejemplo  Stephen Hawking,  lo definen como la “La Mente de Dios”.

     En la última década del pasado siglo XX, se realizaron tres experimentos que sacudieron los fundamentos de lo que se creía saber sobre la física y el funcionamiento del mundo.

      El primero de éstos lo llevó a cabo el físico Vladimir Poponin, al experimentar en el laboratorio, en un tubo al vacio, la interrelación e influencia que se establece entre el ADN humano y los fotones. Poponin pudo comprobar cómo el ADN parecía ejercer efectos notorios sobre las partículas esenciales que componen nuestro mundo. Al concluir destaco con certeza de qué hay algo de dentro de nosotros que afecta al mundo que nos rodea. El desenlace definitivo al finalizar sus experimentos era que nuestro ADN se comunica, a través del campo de energía, con las partículas esenciales que subyacen a toda materia.

      El segundo experimento fue efectuado por el Departamento de Investigaciones Científicas del Ejército de EEUU. En él se tomó una muestra del ADN de un voluntario, separándola de éste a otro habitáculo distante. Posteriormente, expusieron al donante a estimulaciones emocionales muy diversas, mientras a la vez se medían los registros del ADN sustraído al donante. Se repitió el experimento separando al donante y al ADN por cientos de kilómetros de distancia, y se obtuvieron idénticos resultados. En ambos casos los resultados fueron idénticos: el ADN respondía como si no estuviera separado del donante, registrándose los mismos valores que manifestaba el donante, y a la vez, de manera simultánea. Estos resultados nos hablan de la conexión emocional que mantenemos con nuestro ADN, aunque exista una gran separación física.

      El tercer experimento fue llevado a cabo por Heart Math Institute, que con anterioridad había descubierto que nuestro corazón es el generador de campos electromagnéticos más potente del  cuerpo (más incluso que el cerebro), y que los campos electromagnéticos que produce este órgano, traspasan nuestro cuerpo para extenderse en el entorno. En el experimento concreto que nos ocupa, se encontró que ante las emociones de amor, aprecio, compasión o perdón, el ADN se volvía muy “relajado” o “expandido”, y lo que se sabe, merced a otro experimento anterior, es que esa “relajación” del ADN fortalece el sistema inmunológico de nuestro organismo al “activar” más secciones del ADN que normalmente permanecen desactivadas. Lo curioso es que los investigadores comprobaron que sucedía lo contrario con los sentimientos de odio, temor, celos… el ADN se comprime y no permite que estas secciones se activen estimulando al sistema inmunológico, con lo que nuestras defensas son más precarias. Este experimento certifica que las emociones humanas tienen el poder de cambiar la forma de nuestro ADN, influyendo de forma directa en nuestra salud. (3)  www.heartmath.org/

        Qué nos están diciendo estos tres experimentos?

          El primero afirma que nuestro ADN tiene un efecto directo en nuestro mundo exterior y en los objetos físicos que componen nuestro mundo a nivel energético.

         El tercer experimento nos dice que las emociones humanas tienen la habilidad de cambiar nuestro ADN.

         Y el segundo demuestra que todos estos cambios son independientes del tiempo y el espacio.

 

      Tradiciones ancestrales, en su lenguaje particular, ya decían que todos estamos conectados al mundo que nos rodea. La sabiduría espiritual de estas culturas ya daba instrucciones precisas de cómo utilizar este poder interno para sanar el cuerpo, atraer la paz a sus vidas o cambiar su mundo.

      Por tanto, la cuestión es:

       ¿Cómo aplicar esta influencia electromagnética de corazón y cerebro, este poder de las emociones a nuestras vidas?

      Tradicionalmente el instrumento empleado era el rezo o plegaria, si bien practicado de forma distinta a como se suele hacer. En las culturas ancestrales, se conectaba el corazón con el pensamiento deseado, de forma que sentían la oración como si ésta ya hubiese sido satisfecha. Ese método, que aún hoy se practica por muchas culturas aborígenes (entre ellas por el Budismo Tibetano), nos invita a que sintamos el resultado de nuestra oración como si ya fuésemos participes del resultado.

      En la forma habitual que generalmente se practica, se pide, pero dando a entender que en el momento del ruego, estamos carentes de esa paz, de esa salud, o de aquello que se haya pedido. Por tanto, rezando en esa forma, estamos proyectando justo lo contrario a lo que nuestras plegarias demandan.

      Esta innovadora forma de plegaria, independiente de cualquier religión o filosofía espiritual, aboga por ejercerse como una TÉCNICA INTERIOR, que esté disponible para todo el mundo, más allá de las creencias en que afrontemos vivir nuestra vida. Esta técnica, sabia, redescubierta por la ciencia, ya conocida por culturas ancestrales, nos enseña que en cada momento cotidiano de la vida estamos sintiendo emociones, y que esto que sentimos está conectándonos con el mundo circundante, el cual nos responde en consecuencia a lo que demanda nuestro sentir.

      Deberíamos, por tanto, redefinir el concepto de plegaria como: la forma en que sentimos nuestra vida. Y como, inevitablemente, siempre estamos expresando sentimientos, nuestra vida no seria otra cosa sino una plegaria a través de la cual, siempre recibiríamos lo que fraguamos en nuestro interior.

      Cuando pensamos, sentimos y creemos que el mundo está fuera de nuestro control y que no tenemos poder para hacer nada, este “principio sutil” nos enseña que somos parte activa de lo que vemos, y el mundo que nos rodea no es nada más y nada menos que el reflejo de lo que somos internamente.

      En coherencia con ello, ahora, deberíamos convertirnos en aquella experiencia que deseamos ver realizada en nuestras vidas. Debemos pensar y sentir la paz, la curación, la cooperación, la solidaridad y el amor, para que el campo energético pueda reflejar todo eso y devolverlo en forma de experiencias materiales.

 

      La correspondencia inexplicable de una plegaria  y los efectos producidos se han comprobado ya en tantas ocasiones, que sabemos que el efecto existe.

      En 1972, en 24 ciudades de EEUU con una población superior a los 10.000 habitantes, se llevaron a cabo experimentos de evocación específica de paz, y la incidencia que tuvo ello en los robos, asesinatos o violencia de cualquier tipo. Los resultados fueron de un notable descenso en el número de llamadas a los servicios de emergencia. Al detener el experimento, todas las estadísticas volvieron a sus varemos habituales. Este experimento se replicó persistentemente hasta constatar de manera precisa la veracidad de sus efectos.

      En 1988, se realizo un experimento similar, al que se llamó “Proyecto Internacional de Paz en Oriente Medio” del que finalmente se sacó la conclusión que el efecto era claro y evidente, si bien no era posible explicar el motivo por el cual se producía. El efecto fue tan preciso que incluso se llegó a calcular estadísticamente el número mínimo de personas que se requiere para emularlo con resultados positivos:

               Y este número sale de aplicar la raíz cuadrada al 1% del total de la comunidad o de la población de donde se quieran obtener los resultados. De manera que si se quiere provocar un cambio global en la Tierra, que tiene una población de 8 mil millones de personas, quiere decir esto, que la llamada MASA CRITICA que puede provocar cambios, es de tan sólo 9.000 personas que practicase esa conciencia sentida del mundo que desean .   

      En línea con este experimento, que podríamos denominar de “intervención social a través de la conciencia”,  la Universidad de Princeton lleva a cabo desde 1998 el “Proyecto Conciencia Global”,  en el que se investiga el posible nexo entre las variaciones en la actividad electromagnética planetaria y las emisión de determinadas emociones por parte de una masa crítica.

      Así, se pudo comprobar cómo se generaron potentes perturbaciones con fuertes cambios de intensidad en el electromagnetismo de la Tierra (estables habitualmente), mientras se producían determinados eventos significativos vividos por la humanidad en los últimos años, como fueron: los atentados del 11-S, el comienzo de la guerra de Irak, el tsunami de 2005 en Asia, o la elección de Obama como presidente en los EEUU.

 

      Teniendo en cuenta los últimos descubrimientos científicos, enlazándolos con la sabiduría tradicional, y sobre todo asumiendo los beneficios personales que reportaría a nuestra salud, a la salud de nuestro entorno y del mundo, y el cambio social que puede generar el simple hecho de manejar correcta y conscientemente el signo e intención de nuestros sentimientos:

      ¿Por qué no comenzar a influir positivamente en nosotros y en nuestro entorno?

      ¿Por qué no comenzar a emitir de manera sistemática estas radiaciones de Paz, Amor y Fraternidad, que tan positivos efectos parecen tener en nuestra realidad personal y social?

      Tomar conciencia de nuestras emociones y del signo positivo o negativo de los pensamientos, y de cómo estos generan consecuencias definidas y palpables a nuestro alrededor, es nuestra responsabilidad ineludible para enfrentarnos a la dramática situación que ha creado este Sistema Económico, articulando mecanismos de control que nos conducen a la hecatombe y al caos.

      Vivir la vida con esa actitud no significa dejar de denunciar la injusticia, dejar de luchar por la igualdad, por la cooperación, por la paz.

      Este nuevo método de activismo interno basado en los descubrimientos científicos como pueden ser practicar la meditación, la plegaria o el cambio de conciencia y de paradigmas pueden y deben ser la clave que transformen al Hombre y al Mundo. 

      Más sea cual sea la vía personal escogida por cada uno, para la transformación individual y por interconexión colectiva, es inevitable e inexcusable que  se fundamente en una Conciencia Nueva en que prevalezca  el  sentir la UNIDAD que nos vincula, como certifica la Ciencia: todo está unido e interconectado.

      Si a todos la Paz, la Serenidad, el Equilibrio y el Amor nos producen  felicidad, si, ineludiblemente, todos estamos  vinculados en ese  campo energético del  que habla la ciencia, es estúpido y demencial que sigamos fiel a un Sistema que prima lo particular y privado SEPARANDO a la Humanidad.

      La felicidad autentica nunca podrá existir en ti o en mi, mientras no incluya a todos los demás, porque  todos somos Uno.

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Si quieres ver este texto en un bonito POWER POINT descargátelo de aquí:   CIENCIA,… Y CREACIÓN (MASA CRITICA) 6 ª Parte de TRANSFORMACIÓN o AUTODESTRUCCIÓN sl

Si lo prefieres ver en YouTube:  https://www.youtube.com/watch?v=IC38dHLPCnc

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