ACTUAR A PEQUEÑA ESCALA (ANTE LA CRISIS)

Publicado: 02/03/2014 en COLABORACIONES
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Este articulo enviado por Roberto Cabrera Olea, escrito chileno, desde su capital, Santiago, incluye una entrevista que nos permitirá conocer sus trabajos y opiniones respecto a las cuestiones debatidas. (Nota de la Web)

  

ACTUAR A PEQUEÑA ESCALA

En el nuevo escenario mundial, en que cada vez más personas gritan por mayor respeto a sus derechos, cabe aclarar dónde está realmente el poder de hacer un cambio para alcanzar armonía y plenitud en la vida humana, si en las autoridades que hemos elegido para gobernarnos o en nosotros mismos.

Dibujo 6

Cada vez que pensamos en el mundo y en aquellas cosas que no nos acomodan de él, o mejor todavía, en aquellas circunstancias que sentimos están “mal”, y nos empezamos a preocupar tensionando nuestro estado interior, nuestros pensamientos y, a la larga, nuestro diario vivir, lo que estamos haciendo es abrir demasiado los ojos encandilándonos con las luces de potentes proyectores del espectáculo que se nos quiere vender como los acontecimientos inevitables a los que el ser humano estaría sujeto sin posibilidad de proponer una forma distinta de hacer vida colectiva.

Este encandilamiento surge de estar demasiado atentos a lo que sucede afuera más que a ser conscientes de lo que nos sucede adentro, es decir, ponemos la atención y el punto de interés en escenarios externos como si fueran el origen de nuestras dificultades, antes de asumir honestamente que esa realidad exterior que nos tensiona no es más que el resultado, una consecuencia, el reflejo de nuestra propia voluntad.

¡El mundo tal como está, querámoslo o no, es nuestra creación! Y para cumplir los sueños de una vida mejor, es necesario ser realistas, o sea, lograr ver en la vida cotidiana que cada movimiento de nuestras manos o cada pensamiento tiene una respuesta. Sólo de esta forma dejaremos de poner en otros la responsabilidad de cómo está el mundo, el planeta y nuestra existencia, además de lograr también hacernos cargo de nuestra vida como nuestra propia obra de arte.

Lamentablemente, muchas veces esto implica salirse un poco de las convenciones mayoritarias para ir entrando en algo más propio. Digo lamentablemente porque nos podemos llegar a sentir muy solos, precisamente la soledad que el sistema nos pone como tortazo en la cara para que el temor no nos deje avanzar hacia nuestro real poder, retornando muchas veces a la aprendida adaptación y moldeamiento habitual, donde no sentirnos a nosotros mismos ni sentir la vida en su real dimensión es el fundamento.

Sentir, abrir el corazón para volver a abrazarnos a nosotros mismos implica re-conectarnos con esa verdad mágica que sustenta la vida: somos creadores de nuestra realidad y del guión que ejecuta el mundo todos los días. Por lo tanto, es en ese nivel en el que debemos actuar para no claudicar ante el deber ser ilusorio que se nos intenta imponer desde el exterior, esa estructura social muchas veces indolente que sepulta nuestro amor y no nos deja crear, sino sólo entregarnos sometidos a un juego que a otros les conviene y que necesita del combustible que somos nosotros al desempoderarnos.

La energía actúa

¿En qué creemos? ¿Qué queremos crear y provocar en nuestras vidas y en el mundo?

Para aspirar a una trasformación global es necesario actuar a pequeña escala, es decir, poner el foco en nuestras propias vidas, teniendo la certeza que la energía actúa, que es real, y que emana su poder hacia todos lados, hasta los más remotos territorios del planeta, confabulando con nuestro sentir y nuestra voluntad.

Terremotos, hambre, escasez energética e hídrica, tormentas devastadoras, corrupción, guerras y conflictos entre hermanos son el resultado de lo que creemos posible. Aunque nos duela -bendito dolor de la conciencia- es fundamental reconocer muy honestamente que no hemos sido capaces de creer en algo distinto y, por lo tanto, crearlo.

No hemos sido capaces de proyectar con un corazón limpio y sin ese miedo a quedarnos solos y fuera de este juego auto impuesto, un nuevo modelo de relacionar humano donde no sea necesario pisotear a nadie para alcanzar nuestras metas y realizarnos, donde exista la conciencia de que lo que tenemos o no es el resultado de nuestros movimientos y decisiones a partir de nuestro sentir interior, y no dará pie a querer quitarnos nada; nos encontraremos en un absurdo juego que nos dejará mirándonos en el espejo viendo el origen y el destino de nuestras creencias y acciones: nosotros mismos.

Y hablo a todo nivel, personal, comunitario, regional, nacional e internacional. El problema entre naciones tiene el mismo fundamento en no sabernos capaces de autoabastecernos y empoderarnos en lo que somos. Saber que se es completo aquí y ahora. ¡Nosotros mismos no hemos sido capaces de darnos una vida mejor!

Ahora bien, ¿qué significa actuar a pequeña escala? Dejar de temernos a nosotros mismos por miedo al rechazo, a la desaprobación y al abandono (observen estos conceptos, verán que están ahí, y no tienen por qué dejar de estar, pero que en vez de frenos se transformen en poder de acción, cambiando la ruta de nuestro sentir y nuestro actuar diario) y ser capaces de aparecer plenos, tal cual somos, sintientes y amantes.

Todo es energía1 y la energía se transforma respondiendo a una voluntad consciente. Pues bien, nosotros podemos llegar a tener una conciencia creadora en este preciso momento y encauzar nuestras circunstancias hacia donde nosotros queramos (esto se logra siendo honestos sobre nuestros dolores y nuestras certezas).

Y como la energía no tiene ni tiempo ni espacio –ilusiones humanas para entender la vida, pero concepciones listas a ser superadas-, está aquí y en la quebrada del ají, sin necesidad de viaje ni espera. Al mismo tiempo, la energía es permeable y obediente, con lo que conseguimos concluir que no juzga nuestras intenciones ni nuestras ideas porque no hay energía buena o mala (también concepciones dispuestas a superarse). Por lo tanto, si creemos en la destrucción ajena o en la propia, la energía responde entregándonos lo que pedimos. Es más, la conexión es mucho mayor y más clara; como somos energía, ni siquiera podemos hablar de respuesta -como si ella no fuera parte de nosotros mismos- sino más bien de fusión de conciencias.

Nuestro cuerpo responde a la visión que tengamos de nosotros mismos, así es que se enferma precisamente en los lugares que alojan esa conciencia…, el estómago, por ejemplo, es emoción pura, un cáncer ahí se basa en abandonos, tristezas e iras, pero principalmente en la creencia de que se merece algo así. Pues bien, de esta misma forma funciona todo el universo donde estamos insertos, donde está nuestra galaxia, nuestro sol, nuestro planeta, nuestros países, nuestra región y provincia, nuestra ciudad, nuestro barrio, nuestra casa y finalmente nosotros mismos.

Todo está sujeto a este principio -ni bueno ni malo- de la energía niveladora y creadora, mágica, donde movemos un dedo y la configuración de las circunstancias que estamos viviendo se transforma. Por consiguiente, quienes sostenemos la vida tal cual está hoy somos nosotros mismos; quienes podemos transformarla somos nosotros mismos, pero quitando el punto de atención externo para ocuparnos de nuestro interior.

Una ecuación simple

La ecuación es la siguiente: Si estamos contentos y satisfechos con nosotros mismos, proyectaremos una mirada en lo externo con esas mismas características. Sólo piensen. Quien siente dolor necesita causarlo afuera para darle un sentido y para que se le ayude a cargarlo para no estar solo en esa emoción (como ejemplo, sólo vean la historia de los grandes dictadores y conquistadores con circunstancias desde la infancia muy particulares).

Si sumamos a los más de 7 mil millones de seres humanos que habitamos en este planeta creyendo que está todo mal, que somos tan malos, que no sabemos hacer las cosas, que somos feos, que no merecemos lo mejor de la vida, que hay personas que no nos dejan ser felices, que nos estamos destruyendo, que tenemos que abstraernos del mundo maligno, citadino e inconsciente para poder vivir una vida plena, ya que los demás están tan mal parados en esta vida…, estaremos creando precisamente eso, ¡y lo hemos estado haciendo!

De una forma muy soberbia, hemos estado poniendo la responsabilidad de la vida entera en los demás, afuera, siempre afuera. Sí, es verdad, hay un grupo de personajes que intentan amarrar nuestras conciencias y someternos en su juego de miedo, pero ¿quién les entrega el poder de lograrlo?

En definitiva, quien se somete y se entrega a la vida tal como está somos nosotros mismos. Por lo tanto, continuando con la ecuación, quienes quieran seguir remando hacia la tristeza y el dolor y hacia creer que llenándose por fuera pueden cubrir sus carencias internas, pues que lo hagan; pero se quedarán solos, porque en el mundo somos tremendamente más conciencias con mayor disposición a ser responsables de nuestra propias vidas, lo que se amplifica de manera mágica hacia el vecino y pacientemente hasta todos los rincones de la Tierra.

Si tenemos una actitud amorosa con nosotros mismos, y creemos que la tranquilidad interior repercutirá en la realidad externa, esa energía proyectaremos, poco a poco, hacia el mundo entero, confiando en que el panorama se irá ordenando en sintonía con las voluntades mayoritarias. Por eso, el futuro de la humanidad depende de cómo nos veamos a nosotros mismos; por eso, para lograr una transformación global, es necesario actuar a pequeña escala.

Web de autor del articulo: http://roberto-cabrera-olea.webnode.cl/news/actuar-a-pequena-escala/

Entrevista al escritor y autor de este articulo en la Radio de Santiago de Chile:

http://www.goear.com/listen/e00de36/entrevista-radio-usach-2013-roberto-cabrera-olea

  

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    GRACIAS XXXXX

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  2. evesreves dice:

    Te felicito por tu buen artículo. Hay mucha sabiduría en tus palabras, psicología profunda y conocimiento de la nueva ciencia, ciencia que la ortodoxia rancia parece querer ignorar. Gracia por tu colaboración, que confió sea solo el comienzo. Un abrazo

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