¿QUIEN SOY REALMENTE, EL QUE SE VINCULA O SEPARA DEL OTRO?

Publicado: 29/10/2015 en Artículos y Reflexiones
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¿QUIEN SOY REALMENTE, EL QUE SE VINCULA O SEPARA DEL OTRO?

Hay una máxima que intento destacar en mis reflexiones y es cómo el Sistema que sustentan el modo de vida en la Tierra, así como las sociedades y culturas que lo componen, están enclavados en paradigmas o patrones egocéntricos erróneos.

Muchos son los paradigmas a tener en cuenta, más hay uno básico que define las relaciones humanas: el Amor (algo escaso en el Hombre). Esta energía es la que nos vincula y une al otro o nos “separa” y nos lleva a competir y luchar contra él; lo mío frente a lo tuyo, lo tuyo frente a lo mío, defensa o ataque: pero confrontación y separación al fin.

Que el mundo se rige por lo que nos separa es un hecho cierto, las palabras de Cristo y de todo avatar espiritual deben estar en error cuando hablan de amor al prójimo, o amar al otro como a ti mismo, dado que nuestra naturaleza esencial parece ser, según los hechos, muy contraria a lo que ellos preconizan.Captura de pantalla (1)

¿Cómo vamos a crear un mundo de paz, armonía y amor si algo en mi naturaleza me inhibe a que así sea y me proyecta a recrear otra realidad diametralmente opuesta? Algo no cuadra aquí. Por una parte está el yo que me enfrenta al otro, imbuido en sentimientos adversos y emociones de temor y miedo, y por otra, percibo en el fondo de mí, deseos y anhelo de vinculación al otro, en sentimientos de paz, fraternidad y Amor.

¿Cuál soy yo realmente? ¿Cuál de es mi naturaleza verdadera y esencial de ser? ¿Por qué esta contradicciones y pugnas internas entre ambas tendencias? ¿Cuál es la auténtica? ¿Por qué la una no permite ser a la otra?

      Esta es la gran incógnita que vamos a tratar de dilucidar.

El Hombre a lo largo de la Historia se ha conducido siempre bajo el paradigma de separación y dualidad contrapuesta como cosa innata e incuestionable; todo el bregar ejercido, en todos los ámbitos en que se ha desenvuelto, así como en las guerras y revoluciones ha sido bajo ese mismo patrón de juego.

Por tanto este paradigma, dado su resultado, debiera estar finiquitado y muerto, es de locos y dementes el alimentarlo. Si, por otra parte, abogo por identificarme y desarrollar esa otra necesidad que late en mí: la unidad con el otro, me pregunto ¿Qué es lo que inhibe e impide que se manifieste y desarrolle de forma clara y contundente?

Mas, es una Verdad irrenunciable que sin enfrentarme a ver claro y optar ante esta disyuntiva sanando lo que impide su reafirmación muy poco, más bien nada, podré hacer para vivenciar algo mejor; todo lo contrario, el mundo al que contribuiré en proyectarme y recrear será el ya conocido: el del dolor, el del miedo, el de muerte.

Sin Juicios, sin escarnios, pero viendo errores, reflexionemos: ¿Que fuerza interna impulsaba al cruzado, al infiel en la Guerra Santa, al inquisición, al fanático nazi, a la exaltaciones patrioteras, a los fanáticos del Estado Islámico, a nuestros propios fanatismos religiosos? ¿No es verdad que anidan siempre CREENCIAS en todo ello? ¿No es verdad que las  CREENCIAS  fueron inculcadas y cultivadas?

Y, bajo esas creencias de otros, no surgidas, ni fruto de la conciencia interna, nos separamos y enfrentamos e incluso se mata y da la vida por ellas. Y todo bajo el nombre de un Dios que decimos que es de Amor. Llega a tal grado el absurdo egocéntrico que hemos re-creado un Dios a nuestra propia imagen y semejanza.

Si ya estamos dejando de ser la masa imberbe que maneja “el Poder”, si incluso empiezas a dejar de ser masa, y comienzas a tomar conciencia de ser un yo consciente, abrámonos  a revisar todo lo aprendido, las creencias ciegas, los sentimientos y pensamientos que nos manejan a causa de esas inculcaciones que operan subconscientes en nosotros.

Desde un comienzo delimité los terrenos y divergencias entre Religión y Espiritualidad. El camino de la espiritualidad, sin obviar el aliento y alimento de insignes avatares y maestros, es camino de búsqueda interna, como proclamó alto y claro el propio Cristo.

Expongamos todo los credos a la luz del sentido común, de la lógica e incluso de la razón pura y sobre todo de la CONCIENCIA y de la VERDAD y hagámoslo desde el Amor. Desprogramemos lo erróneo, desaprendamos lo equivoco.

Que no te cuente nadie lo que “su dios” ha dicho, que no te coman el coco con fanatismos, que no perviertan tu mente, escucha a tu corazón, escucha a ese Dios en silencio, pero escúchalo dentro de ti, si estás atento sentirás esa Voz dentro de ti.

Dos direcciones se abren a mi disertación: una me aboga a hablar sobre ese previsible Dios que siento existir y las connotaciones que Él propugna encarnar: Amor, Verdad, etc., atributos todo ello de lo que nos une; más esto lo haré en otro momento, ahora debo centrarme en mostrar otro aspecto más pragmática en torno a esta elección: el más experimental, practico y mundano, el científico.

La física cuántica está reconociendo de forma clara e inequívoca la unicidad que nos vincula a toda la humanidad e inclusive a esta con toda la creación, también el poder co-creador del Hombre desde el estado del observador consciente que labora en pro de lo  que nos une y da felicidad y no el vigente operando desde la mentalidad equivoca del ego.

También está archí demostrado como la información y conocimiento que un colectivo biológico cualquiera, pongo por ejemplo las ballenas, que al entonar una canción nueva en los mares del sur, esto inmediatamente es cantado por otras de latitudes lejanas. Esto muestra la unicidad y conexión libre de tiempo y espacio. Y augura como una masa crítica es capaz de transformar el paradigma mismo de egocentrismo obsoleto si contribuimos a ello.

Voy a abordar sólo algunas de las contribuciones que aporta la Física cuántica desde el siglo pasado al despertar de  la Humanidad, relevantes y amplificadas en las últimas décadas, contribuyendo a esclarecer la realidad auténtica de lo que somos, incógnita planteada en este trabajo. Me centraré, en este artículo en la energía, materia y luz, en la Holografía y sus propiedades, en otra propiedad fundamental: la conciencia y por último en el Universo viviente.

Se ha demostrado de manera fehaciente que todo es energía. Y que la energía se manifiesta de diversas maneras, así hay energía más densa, energías puras o también radiantes. Para comprenderlo mejor digamos que la materia es luz condensada. Afirma la ciencia que energía y materia no son más que dos polos de una misma esencia; Y que esa esencia es una única sustancia que conforma el Universo y en su manifestación más depurada esta la consciencia.

Luego, estamos conformados, desde esa misma sustancia común energética, de energía material, pero también de una energía que es luz pura irradiando, somos un sistema de energías en vibración permanente. Este son dos de los principios ya enunciados hace más de 4000 años por Hermes Trimestrito.

Nuestros cuerpos por medio, y a través, de esa energía radiante emiten y absorben información. Por lo que estamos en disposición de poder establecer comunicación con “una matriz o campo cuántico universal de carácter holográfico”. Se ha descubierto que las moléculas vibran al unísono y se comportan como una sola súper molécula, estableciendo un patrón energético coherente y único.

Ello asegura que el ser humano es un complejo cuántico que posee la capacidad de conexión e interacción con el universo; y que su equilibrio, bienestar y salud dependen de la calidad de recepción y emisión de dicha señal y conexión.

En el Campo de la Energía todo es Holográfico, esto quiere decir que posee la propiedad de que la parte (individuo) contiene la información del Holograma completo (del Todo). Esto también es algo sabido por la más ancestral sabiduría espiritual al expresar, en diversas formas, que “la Verdad está dentro de ti” aunque las religiones usurpasen ese poder. Baste ver como se establecía la experiencia de los santos y místicos sino era una cuestión personal con esa Conciencia o Dios.

También deja claro que existe un Todo (Conciencia Superior, Dios, o como lo quieras llamar) y que ese Todo es como un gran almacén de Conocimiento, con consciencia y coherencia,  al que cualquier de sus partes (tú) puedes acceder y sintonizar con él, siempre que lo hagas en  la misma gama de frecuencia que es común a la Parte y al Todo.

Con la propiedad fundamental de la conciencia puede afirmarse que en nosotros este patrón de energía holográfica supera incluso el estándar de energía física, ya es energía consciente. Esto quiere decir que la realidad cuántica, en sí misma, no es objetiva, sino que la objetividad depende del observador, el cual participa y forma esa realidad; este (tú) tiene pleno poder e incidencia sobre esa misma realidad.

El observador, con el simple acto de observar, determina el estado de la función al  determinarlo en onda o en partícula. La visión es una propiedad de la conciencia, entonces la conciencia co-crea lo que observamos.

A esto habría que agregarle que las partes implicadas en la conexión y comunicación, el emisor y el perceptor, o si prefieres llamarlo el observador y el objeto, están en una interrelación común de resonancia, lo que quiere decir, simplificando, es que cada individuo recibe la información que merece o puede entender de acuerdo con su nivel de comprensión y asimilación consciente de recibir, pues sino no habría sintonía y conexión.

Esta dinámica imprime el tipo y la calidad de relación que establece la conciencia del observado sobre la materia. Participamos del mundo cuántico que cambia de estado de acuerdo a los observadores-participantes de la realidad. Esto, valido para lo cuántico, es igualmente valido para la realidad toda.

Si evaluamos la conciencia como un campo matriz podríamos aventurar que el Universo se comporta como un ser vivo. James E. Lovelock fue quien postuló el concepto de la Tierra como un ser vivo, con esencia vital y conciencia.

El universo todo podría imaginarse como un gigantesco fractal expandiéndose permanentemente dentro de una matriz energética consciente.  Uno de los aspectos cruciales de la comprensión filosófica de la dinámica cuántica es responder a la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que mantiene a la luz “condensada” en materia?

Queda claro que los procesos cuánticos no son, por sí solos, capaces de mantener la continuidad de la luz en materia. Una de las explicaciones la dio uno de los padres de la física cuántica, Max Planck, al declarar que detrás de la realidad física debe existir una mente consciente que le permita existir.

Entonces, detrás de este gigantesco universo debe existir también una gigantesca mente consciente que le da vida y le permite existir materialmente. Como decía el genial escritor Jorge Luis Borges: “Somos pensamientos en la mente de un gigante”.

Nota: Para explicar los párrafos relativos a la física cuántica he accedido y cogido información del artículo de Brad Hunter, titulado: Física cuántica: RECONCILIANDO CIENCIA Y ESPIRITUALIDAD.

Quien desee ampliar la información puede hacerlo en:

La web: Liberación AHORA

https://liberacionahora.wordpress.com/unicidad/fisica-cuantica-reconciliando-ciencia-y-espiritualidad/

Eves

Si deseas descargarte este articulo en una presentación de Power Point: ¿QUIEN SOY REALMENTE, EL QUE SE VINCULA O EL QUE SE SEPARA DEL OTRO. sl

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